Guillotina tributaria

El regreso de la semana distrital será decisivo para el gobierno y para la oposición. Si no se aprueba la idea de legislar, guillotina para el gobierno. Sería una durísima derrota, en particular para el Ministro de Hacienda. Si se aprueba con la oposición dividida, guillotina para la centroizquierda. Ese escenario confirmaría que derechamente ha decidido hacer todo mal y renuncia a gobernar por un buen tiempo.

El contexto político en 2018 era inmejorable: un rotundo triunfo en diciembre de 2017, que no solo aventajó electoralmente, sino que se impuso en prácticamente toda la discusión política con su adversario. Retomar el crecimiento, reimponer el orden público, reordenar la casa en materia migratoria, eran demandas sentidas por gran parte de la población. El nuevo gobierno hábilmente construyó un guion para aquellas primeras semanas.

Consciente de que no contaba con mayoría ni en le Cámara ni en el Senado, el Presidente Piñera apostó por construir lo que llamó los “grandes acuerdos” en materia de infancia, seguridad ciudadana y desarrollo. Gabriel Boric, Lagos Weber, algún otro RD, prácticamente toda la DC, entre otros, participaron de esas comisiones. El PS en solitario se abstuvo de participar, recibiendo durante semanas fuertes críticas por esa decisión.

¿Por qué no aprovechó aquel envión político el gobierno? ¿Por qué no presentó la reforma tributaria en aquel entonces?

No lo hizo y el ejercicio contrafactual de poco sirve a estas alturas. Lo concreto es que recién a fines de agosto se presentó el proyecto y tras 6 meses de debate, aun no logra siquiera superar la primera valla legislativa, que es aprobar la idea de legislar.

La oposición, mostrando un nivel de coordinación y una disciplina que no ha mostrado prácticamente en nada más, armó un equipo técnico de alto nivel y ha logrado negociar con el gobierno aspectos bastante cercanos a lo esencial de su propuesta. Además, el equipo ha desnudado falencias técnicas del proyecto de los informes del Ministerio de Hacienda, que dejan mal parada a dicha cartera.

Hasta ahora, el gobierno no ha logrado instalar sentidos comunes en la opinión pública respecto de este proyecto, como hábilmente lo ha hecho en otros proyectos de menor relevancia, como Aula Segura, Admisión Justa o Calle Segura.

En el caso de la reforma tributaria, el sentido común es más difuso. Se tiene a la mano el llamado a proteger a las PYMES, pero no mucho más. Bajar la carga impositiva a las rentas más altas, aunque sea a través de la reintegración y no el impuesto de primera categoría, no cuadra. Recaudar menos, en un país que tiene tantas necesidades, menos cuadra. Suavizar las reglas anti elusión, en un país donde todavía las cajeras del supermercado preguntan “¿boleta o factura?”, definitivamente tampoco cuadra.

Con todo, el gobierno ha logrado meter algunas cuñas en los últimos días. Impuestos regionales (aunque sea difícil de entender cómo se hará eso técnicamente), contribuciones de los adultos mayores y beneficios PYMES, pueden servir para una negociación de última hora.

La oposición también se juega su imagen. Políticamente, el 2017 fue un año donde la oposición estuvo ausente. Esta es la primera instancia donde ha mostrado madurez y unidad en la acción –la unidad política tardará en llegar. No puede terminar este episodio dividiéndose a la hora de votar la idea de legislar, o si esta se aprueba bajo algún protocolo, dividirse con posterioridad en los múltiples vericuetos del articulado, dejando de lado lo que han sido sus líneas rojas (progresividad, recaudación, elusión).

En síntesis, el regreso de la semana distrital será decisivo para el gobierno y para la oposición. Si no se aprueba la idea de legislar, guillotina para el gobierno. Sería una durísima derrota, en particular para el Ministro de Hacienda.

Si se aprueba con la oposición dividida, guillotina para la centroizquierda. Ese escenario confirmaría que derechamente ha decidido hacer todo mal y renuncia a gobernar por un buen tiempo.

Si se aprueba con algún grado de acuerdo, o si se divide el proyecto, el partido continúa. Y dependerá de cómo ambos sectores mantienen su estrategia, unidad y eficacia en el debate legislativo.

Fuente: Diario La Tercera

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